Antes de la feria, Lucía había preparado una lista de preguntas. Quería hablar con personas que no conocía, pero temía quedarse sin palabras. En la entrada recibió una tarjeta de colores para indicar los idiomas que hablaba. Se quedó mirando a los grupos. Todos parecían conversar fácilmente, aunque probablemente algunos estaban tan nerviosos como ella. Respiró hondo y se acercó a una mesa.Un juego consistía en describir objetos sin decir sus nombres. Cuando Lucía no encontró una palabra, explicó para qué servía el objeto y dónde se guardaba. Su compañero lo adivinó. Ella descubrió que podía hacerse entender sin conocer la palabra exacta. Después dejaron el juego y hablaron de sus cocinas. Tener un tema concreto hacía que los silencios resultaran mucho menos incómodos.Mientras escuchaba, Lucía dejó de preparar mentalmente su siguiente frase. Empezó a preguntar por los detalles que le interesaban. Cometió errores, pero la conversación continuó. Apenas utilizó la lista que llevaba preparada; en cambio, aprendió a pedir ejemplos y explicar una idea de otra manera. Guardó la tarjeta dentro de su libreta para recordar que una conversación podía salir bien sin seguir un plan.De camino a casa escuchó una nota de voz que había grabado antes de la feria. Sonaba preocupada por recordar cada pregunta correctamente. Ahora podía contar una conversación entera sin consultar la lista. Todavía se detenía para buscar palabras, pero ya sabía continuar con un ejemplo. Esa noche escribió tres expresiones en la libreta y decidió volver a la siguiente feria con menos preguntas preparadas y más ganas de escuchar.Check your understandingWhat helps Lucía when she cannot remember an object’s name? Ending the conversation immediately. Describing its use and where it is kept. Reading every prepared question aloud.259 words · 4 paragraphsMark as finished